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Hay quienes piensan que los calcetines de tallas grandes para mujer curvy son piezas textiles exclusivamente diseñadas para proteger el pie. Sin embargo, nosotros no lo creemos así. De hecho, consideramos que pueden ser parte importante de cualquier outfit original e innovador. Esto queda patente en nuestro catálogo, el cual representa algunas de las tendencias más actuales en la confección de este tipo de prendas. Pero ¿de cuáles hablamos exactamente? Vamos a verlas:
Los calcetines pueden jugar un papel relevante en nuestra indumentaria. Por ejemplo, podemos elegir un modelo provisto de llamativos estampados animales y, después, maridarlo con unas zapatillas. A continuación, para que queden a la vista, solo tenemos que hacerles un pequeño dobladillo a las perneras de nuestros vaqueros.
Sin duda, esto nos permitirá lucir muy modernas y estilosas cuando salgamos de fiesta con nuestras amigas o, simplemente, hagamos las tareas propias de nuestro día a día. Pero, si buscamos algo más elegante, nada mejor que comprar unos calcetines finos hasta la rodilla que nos permitan sentir cómodas llevando unos zapatos de tacón. Solo tendremos que añadir un vestido maxi que llegue a la mitad de la pantorrilla para vernos radiantes.
Estos calcetines cumplen funciones más allá de dar un aire juvenil y atrevido a los atuendos de las mujeres con curvas. Además, proporcionan abrigo frente al frío y reducen el dolor tan habitual cuando tenemos que pasar muchas horas de pie. Sin duda, los modelos confeccionados en telas compresivas son los más efectivos en este sentido. Por otra parte, cuando llegue el verano, se pueden utilizar los calcetines de talla grande para señora con el propósito de estilizar la figura. ¿Cómo? Muy sencillo: combinándolos con pantalones cortos. Las mujeres más bajitas o con piernas voluminosas deben apostar siempre por los calcetines cortos. En cambio, quienes tienen extremidades más largas y esbeltas, se verán mucho más favorecedoras con calcetines largos.
Todas nosotras estamos acostumbradas a hacer una suerte de bolas con nuestros pares de calcetines para guardarlos más cómodamente en el cajón. No obstante, es un error si lo que queremos es preservar los elásticos y prolongar su vida útil. En este sentido, lo mejor es, una vez emparejados, colocar uno encima del otro y, después, doblarlos por la mitad para que no se mezclen con el resto. Así permanecerán unidos, resultarán fácil de apilar y no se deteriorarán en poco tiempo.
Estas bolitas, que muchas mujeres también denominan “pelotillas” o “pelusas”, son provocadas por la rotura de las fibras textiles del calcetín, las cuales se enredan y forman nudos. El principal responsable de que esto suceda es el lavado y el secado. Los calcetines se llevan en el interior del calzado, por lo que es casi imposible que se manchen. Para eliminar restos de sudor y malos olores, es suficiente emplear un detergente suave y un programa de lavado para prendas delicadas. Además, conviene dejarlos siempre secar al aire libre. Eso sí, sin que les dé el sol. La secadora puede agravar que se formen estas antiestéticas bolitas y que los calcetines duren menos tiempo.
Muchas veces utilizamos ambos conceptos como sinónimos, pero no lo son. En concreto, los calcetines son prendas para los pies que, como máximo, sobrepasan un poco el tobillo. Cumplen la función de protegerlos, proporcionarles abrigo, absorber el sudor y evitar el roce entre la planta y la plantilla. Por su lado, las calcetas también cubren el pie y cumplen dichas funciones. En cambio, se elevan hasta la rodilla, generalmente, con el propósito de proporcionar una dosis extra de sujeción a la pantorrilla y su musculatura.